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Y Que vas hacer cuando pase la Pandemia?

Una Nota de PACO PUENTES / EL PAÍS 




Leo y oigo a analistas que parecen confiados en que el coronavirus transformará la sociedad, generará un mundo pospLeo y oigo a analistas que parecen confiados en que el coronavirus transformará la sociedad, generará un mundo pospandémico más luminoso y justo que el anterior, cambiará las prioridades de la política y las doctrinas de la economía. Yo creo que se equivocan. Esta no es mi primera pandemia, aunque sí la peor, y vislumbro por experiencia lo que ocurrirá cuando se acabe. La gente se olvidará del coronavirus, los daños económicos acabarán asumidos por las clases bajas y medias, la ciencia volverá a no importarle a nadie y la desigualdad intolerable seguirá medrando en unos sistemas económicos que ya estaban al límite de la maldad psicopática. Llamadme cenizo, pero ya empiezo a estar harto de tener razón, como decía el matemático loco de Parque Jurásico cuando se escapó el tiranosaurio. andémico más luminoso y justo que el anterior, cambiará las prioridades de la política y las doctrinas de la economía. Yo creo que se equivocan. Esta no es mi primera pandemia, aunque sí la peor, y vislumbro por experiencia lo que ocurrirá cuando se acabe. La gente se olvidará del coronavirus, los daños económicos acabarán asumidos por las clases bajas y medias, la ciencia volverá a no importarle a nadie y la desigualdad intolerable seguirá medrando en unos sistemas económicos que ya estaban al límite de la maldad psicopática. Llamadme cenizo, pero ya empiezo a estar harto de tener razón, como decía el matemático loco
Más en general, todos los periodistas sabemos que la opinión pública es extremadamente fugaz y antojadiza. Los medios llevamos semanas volcados en la pandemia porque, de momento, nadie puede pensar en otra cosa, pero en el mismo instante en que el confinamiento se relaje o se descubra una vacuna eficaz, las primeras páginas se tendrán que dedicar a otra cosa, porque el público estará estragado del corona virus y querrá volver a sus asuntos cotidianos Y los medios, recuerden, nos debemos a nuestro público. Una parte de la prensa, de hecho, fiel a la voz de sus amos políticos, ya no ha podido aguantar más y ha recuperado su estrategia imprudente de derrocar a cualquier precio a este Gobierno infectado de comunistas e independentistas, con el agravante nauseabundo de utilizar una grave crisis nacional e internacional para sus intereses de parte. Imaginen lo que ocurrirá cuando acabe la pandemia. Nada.



El empleo se está perdiendo a chorros, es cierto, pero ¿ustedes creen que vamos a extraer alguna lección de eso cuando el virus se estaEl empleo se está perdiendo a chorros, es cierto, pero ¿ustedes creen que vamos a extraer alguna lección de eso cuando el virus se estabilice? El empleo ya se perdió a chorros en la crisis financiera de 2008, y la vida de la gente no mejoró mucho cuando los parámetros macroeconómicos se recuperaron. Trabajo basura, contratos por horas, pérdida general de poder adquisitivo, penalidad y miseria. La desigualdad no solo siguió siendo tan escandalosa después de la crisis como ya lo era antes, sino que perseveró en su tendencia. Ahora creemos que somos más sabios y que aquello no se volverá a repetir, pero la realidad no se aviene, como ya empezamos a ver con la insolidaridad de los países más ricos de Europa. De África ni hablemos.  
 El empleo ya se perdió a chorros en la crisis financiera de 2008, y la vida de la gente no mejoró mucho cuando los parámetros macroeconómicos se recuperaron. Trabajo basura, contratos por horas, pérdida general de poder adquisitivo, penalidad y miseria. La desigualdad no solo siguió siendo tan escandalosa después de la crisis como ya lo era antes, sino que perseveró en su tendencia. Ahora creemos que somos más sabios y que aquello no se volverá a repetir, pero la realidad no se aviene, como ya empezamos a ver con la insolidaridad de los países más ricos de Europa. De África ni hablemos.
La ciencia y la medicina a la que tanto elogiamos ahora volverán a sufrir recortes y privatizaciones, porque las prioridades volverán a ser otras, algunas justificables y otras inconfesables. Las tres grandes pandemias de gripe del siglo XX mataron a un montón de gente, pero no cambiaron el mundo ni la doctrina económica. El corona virus tampoco lo hará. Sinceramente, no sé a qué viene tanto optimismo sociológico.




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